Es importante tener en
cuenta que la lengua sólo es capaz
de percibir cuatro gustos diferentes (ácido-
en los laterales y en la base de la lengua-,
salado- en los bordes,
pero no en la superficie central- ,amargo-sólo
en la parte posterior- y dulce-
se percibe en la punta-), siendo
todos los demás gustos combinaciones
de estos cuatro. El picor, astringencia
o el amargo no son más que sensaciones
táctiles. Así, el picante
no es un sabor sino una sensación
que se percibe en toda la lengua, siendo
la garganta donde mejor se percibe y además
su intensidad aumenta con el tiempo.
La cavidad nasal y la bucal están
comunicadas interiormente de forma que cuando
tenemos el aceite en la boca podemos seguir
percibiendo olores por via retronasal. El
aroma está compuesto tanto de los
olores que percibimos por via retronasal
como por los que percibimos por vía
directa. El flavor lo componen las sensaciones
olfato, gustativas, táctiles y cinetésicas
que nos van a producir las propiedades organolépticas
en las cavidades nasal y bucal.
En los aceites, las características
organolépticas son el conjunto de
atributos sensoriales que van a ser fiel
reflejo de cuatro factores principales que
son:
1- el estado de la materia
prima (aceitunas),
2- el proceso de extracción
del aceite,
3- el proceso de almacenamiento
de ese aceite en la almazara,
4- la vida posterior
del aceite hasta que es adquirido por el
consumidor final (lo cual incluye: la filtración
antes del envasado, el proceso de envasado
y el tipo de envase, y las circunstancias
posteriores al envasado).
Las características sensoriales
de un aceite de oliva virgen van a ser un
espejo de estos cuatro factores.
Los aceites de oliva se catan a temperatura
de 28ºC en copas de balón de
color azul. La forma de la copa permite
concentrar los olores y la temperatura es
la adecuada para que se produzca la volatilidad
de los compuestos aromáticos. Las
copas son azules puesto que en la
cata de los aceites el color no es importante
ya que, a diferencia con la cata de los
vinos, el color no tiene correlación
directa con sus características organolépticas.
Como en cualquier cata, el resultado final
es la combinación de varias fases
que son: visual, olfativa, gustativa, táctil
y por último, el grado de equilibrio
/ armonía, valorando los aspectos
positivos y los negativos. La máxima
puntuación será para los aceites
que tengan ausencia de defectos. Ello da
lugar a que existan muchos tipos de aceites
con la máxima puntuación pero
que pueden tener diferente aceptación
entre los consumidores debido al propio
gusto de éstos y no a la presencia
de algún defecto.
Análisis visual:
Como aspectos positivos: limpio, filtrado,
velado, velado opalescente y como negativos:
presencia de turbidez, suciedad, oscuridad.
Análisis olfativo:
Como aspectos positivos: frutado de aceituna
madura, frutado de aceituna verde, manzana,
hierba verde, higuera, hoja verde, otras
frutas... y como negativos: alpechín,
avinado, rancio, borras o podrido, atrojado,
moho o humedad, capacho y metálico.
Análisis gustativo:
Como aspectos positivos: afrutado, limpio,
fresco, frutas, amargo, sano, dulce, almendrado,
piñonado, vegetal, picante medio-suave,
vegetal y como aspectos negativos: picante
intenso, hojas secas, ácido, capacho,
recalentado, metálico, podrido, amargo
intenso, avinado, aceitunas heladas, borras,
madera, rancio, gusano.
Análisis táctil:
Se consideran las consistencias: pastosa,
acuosa, fluida, suave y se considera negativos
cualquier consistencia o sensación
táctil atípica con sus características
o procedencia habituales.
Equilibrio / armonía:
Cuando olemos esperamos encontrar una serie
de sabores al degustar. Si esos sabores
se corresponden con lo que esperábamos
encontrar, entonces, el aceite será
equilibrado o armónico. |